Un cliente de Rosario te escribe: «Me llegó un mail tuyo ofreciendo cosas rarísimas». Vos no enviaste nada. Al rato, otro contacto te cuenta lo mismo, y tu propio correo empieza a devolverte avisos de mensajes no entregados que jamás redactaste. Si te suena familiar, es muy probable que alguien haya conseguido la clave de tu casilla y la esté usando para mandar spam con tu dominio.
La buena noticia es que se puede resolver, y no hace falta ser técnico. En esta guía vas a aprender a confirmar el problema, cortar el acceso, limpiar lo que dejó el intruso y proteger tu dominio .com.ar para que tus correos legítimos vuelvan a llegar a la bandeja de entrada y no a la carpeta de no deseados.
Las señales de que tu correo está enviando spam sin que lo sepas
Lo más desconcertante de una cuenta comprometida es que, desde tu lado, todo parece normal. Los mensajes salen en segundo plano y de forma automática mientras trabajás con tranquilidad. Por eso conviene conocer las señales de alarma antes de que el problema crezca:
- Rebotes que no reconocés: recibís avisos de «mensaje no entregado» sobre correos que nunca escribiste.
- Respuestas extrañas: contactos o clientes te cuentan que les llegó un mensaje raro desde tu casilla.
- Avisos de límite: tu hosting informa que se superó el máximo de envíos por hora.
- Tus mensajes reales no llegan: tus clientes dicen que no reciben tus respuestas o que las encuentran en la carpeta de no deseados.
- Carpeta Enviados con mensajes desconocidos: aparecen envíos masivos que no hiciste.
Si notás una sola de estas señales, no la ignores. Si notás dos o más, actuá el mismo día: cada hora que pasa, la reputación de tu dominio se deteriora un poco más.
Paso 1: confirma el problema revisando Enviados y los rebotes
Antes de cambiar nada, confirma que realmente hay un problema. Entrá al webmail de la casilla sospechosa y abrí la carpeta Enviados. Buscá mensajes que no escribiste, con asuntos raros, enlaces desconocidos o dirigidos a decenas de destinatarios a la vez. También revisá la bandeja de entrada y la carpeta de no deseados: allí suelen acumularse los rebotes.
Abrí uno de esos rebotes y fijate en dos datos: la fecha y hora del envío y la dirección de origen. Si el origen es tu casilla y no fuiste vos, ya tenés la confirmación. Anotá la hora del primer mensaje sospechoso: te va a servir más adelante para ubicar el momento exacto en que empezó todo.
Un consejo práctico: no borres nada todavía. Esos mensajes son evidencia y te ayudan a entender qué pasó.
Paso 2: cambiá la contraseña de la cuenta afectada
Este es el paso más urgente. Casi todos los casos de spam saliente comienzan con una contraseña débil, repetida o filtrada. Entrá al panel de tu hosting, abrí la sección Cuentas de correo y cambiá la contraseña de la casilla comprometida. Los nombres pueden variar un poco según tu panel, pero la opción siempre está junto a cada cuenta.
Una buena contraseña cumple tres reglas:
- Tiene al menos 14 caracteres, mezclando letras, números y símbolos.
- Es única: no la usás en ningún otro servicio.
- No contiene datos tuyos como nombre, fecha de nacimiento o el nombre de tu negocio.
Si te cuesta inventarla, dejá que el generador del propio panel la cree y guardala en un gestor de contraseñas. Si tenés otras casillas con la misma clave, cambialas también: los atacantes prueban la misma combinación en todas.
Un caso real para que lo veas claro
Imaginá una tienda de indumentaria de Córdoba que atiende con ventas@tutienda.com.ar. Un martes, la dueña nota que sus respuestas a clientas no llegan. Al abrir Enviados descubre más de 400 mensajes de madrugada, con asuntos en otro idioma. Cambió la clave, encontró un reenvío escondido hacia una dirección desconocida, lo borró, activó SPF y DKIM y, al día siguiente, sus correos volvían a llegar. Todo en menos de una hora de trabajo. Seguí los pasos en este orden y vas a lograr lo mismo.
Paso 3: revisá el seguimiento de entrega y detén lo que sigue saliendo
Cambiar la contraseña corta el acceso nuevo, pero puede haber mensajes esperando turno para salir. En el panel buscá la herramienta de Seguimiento de entrega (en inglés, Track Delivery). Allí vas a ver una lista de cada correo enviado desde tus casillas, con su hora, destinatario y estado: entregado, rechazado o en espera.
Filtra por la casilla afectada y observá tres cosas:
- La cantidad: cientos de envíos en pocos minutos son una señal clara.
- Los destinatarios: direcciones desconocidas, de muchos países o con nombres aleatorios.
- El estado: si muchos aparecen como rechazados, otros servidores ya desconfían de tu dominio.
Si el envío continúa después del cambio de clave, avisá a soporte técnico de inmediato para que revisen la cola. Cuanto antes se frene, menos daño sufre tu reputación.
Paso 4: buscá reenvíos y filtros que vos no creaste
Un truco muy común de los atacantes es dejar una «puerta trasera» dentro de la cuenta: un reenvío que copia todos tus mensajes a otra dirección, o un filtro que borra los avisos de rebote para que no notés nada. Aunque cambies la contraseña, esas reglas siguen funcionando.
Revisalo así:
- En el panel, abrí Reenviadores y mirá si hay direcciones que no reconocés. Eliminalas.
- Abrí Filtros de correo y buscá reglas que muevan mensajes a la papelera, los marquen como leídos o los reenvíen afuera.
- Dentro del webmail, revisá también las reglas de la bandeja y la configuración de «responder automáticamente».
Si algo no recordás haberlo creado, es sospechoso. Eliminarlo no tiene riesgo: si era legítimo, lo recreás en un minuto.
Paso 5: revisá tu computadora, tu celular y los formularios de tu web
Muchas veces la contraseña no se filtró por el hosting, sino por un dispositivo infectado o por una web con un formulario vulnerable. Conviene descartar los dos caminos.
Tus dispositivos
Pasá un antivirus completo por la computadora y el celular desde donde leés el correo. Un programa espía puede copiar tu clave cada vez que la escribís. Si usás el correo en equipos compartidos o redes públicas, cambiá también esa costumbre.
Tu sitio web
Si tu página tiene formularios de contacto o WordPress, un plugin desactualizado puede ser usado para mandar correos masivos en tu nombre, incluso sin tocar tu contraseña. Actualizá el sistema, los temas y los plugins, y eliminá los que no usás.
No hace falta que seas experto: alcanza con asegurarte de que todo esté al día y de que no queden programas de origen dudoso instalados.
Paso 6: activa SPF, DKIM y DMARC para blindar tu dominio
Estas tres siglas suenan complicadas, pero se pueden entender con una comparación: son como el sello, la firma y las instrucciones de una carta certificada. Le dicen al mundo cuáles servidores están autorizados a enviar correo en nombre de tu dominio y qué hacer con los que no lo están.
- SPF: lista los servidores autorizados a enviar con tu dominio.
- DKIM: agrega una firma digital que demuestra que el mensaje no fue alterado.
- DMARC: define qué hacer si un mensaje falla las dos pruebas anteriores.
En el panel, entrá a Entregabilidad del correo (Email Deliverability) y verificá que SPF y DKIM aparezcan como válidos. Luego crea un registro DMARC de tipo TXT en la zona DNS de tunegocio.com.ar con este valor inicial: v=DMARC1; p=none; rua=mailto:reportes@tunegocio.com.ar. Con «p=none» solo recibís informes y nada se bloquea, ideal para empezar sin riesgo. Más adelante, cuando todo funcione bien, podés endurecerlo.
Paso 7: revisá si tu dominio entró en una lista negra y recupera tu reputación
Cuando un dominio envía spam, otros servidores lo anotan en listas negras (también llamadas blocklists). Mientras esté ahí, parte de tus correos legítimos rebotan o terminan en no deseados. Por suerte, salir de esas listas es un trámite posible.
- Buscá en internet una herramienta gratuita de consulta de listas negras e ingresá tunegocio.com.ar.
- Si aparece en alguna lista, leé el motivo que indica y confirma que ya resolviste las causas de los pasos anteriores.
- Usá el formulario de «delisting» o solicitud de retiro que ofrece esa lista y explicá con claridad lo que hiciste.
La mayoría de las listas retira los dominios en pocas horas o días si el problema ya está corregido. Si lo solicitás antes de resolverlo, vuelve a ocurrir. Por eso el orden de esta guía importa tanto.
Cómo evitar que vuelva a pasar: cinco hábitos que sí funcionan
Resolver el problema una vez es un alivio, pero lo ideal es no volver a pasar por esto. Estos cinco hábitos reducen muchísimo el riesgo y llevan pocos minutos:
- Una contraseña distinta para cada casilla, guardada en un gestor.
- Cambios periódicos: renová las claves al menos dos veces al año.
- Webmail y programas actualizados, en todos tus dispositivos.
- Cuentas por persona: no compartas una misma casilla entre varios empleados.
- Revisión mensual de Enviados, reenviadores y filtros. Dos minutos alcanzan.
Desconfiá además de los mensajes que piden «verificar tu cuenta» con un enlace: es el método favorito para robar claves. Ante la duda, entrá al panel escribiendo la dirección a mano, nunca desde un correo.
Los errores más comunes al resolver este problema
Mucha gente pierde tiempo (o empeora la situación) por estos tropiezos. Revisá que no te pase lo mismo:
- Cambiar la clave pero no revisar reenvíos y filtros. El atacante sigue recibiendo copias.
- Borrar la casilla en lugar de limpiarla. Perdés mensajes importantes y, además, la evidencia.
- Pedir el retiro de la lista negra antes de resolver el problema. La lista vuelve a bloquearte.
- Usar «123456», el nombre del negocio o el año. Son las primeras claves que prueba cualquier programa automático.
- No avisar a tus contactos. Un aviso breve evita que alguien haga clic en un enlace peligroso.
Sobre ese último punto: enviá desde otra casilla segura un mensaje corto explicando que, por unos días, ignoren los correos extraños recibidos desde tu dirección.
Tu dominio .com.ar vuelve a ser confiable
Detectar un correo comprometido da un poco de miedo, pero ahora sabés exactamente qué mirar: Enviados y rebotes, contraseña nueva, seguimiento de entrega, reenvíos y filtros, dispositivos y formularios, autenticación y listas negras. Cada paso cierra una puerta, y juntos transforman tu casilla en una mucho más difícil de atacar.
Hacé hoy mismo la revisión de dos minutos de tus casillas y programá un recordatorio mensual. Tu dominio es la cara de tu negocio en internet: cuidarlo es cuidar la confianza de tus clientes. ¡Vos podés con esto!
