Un cliente de Rosario te escribe: «Me llegó un mail tuyo ofreciendo cosas rarísimas». Vos no enviaste nada. Al rato, otro contacto te cuenta lo mismo, y tu propio correo empieza a devolverte avisos de mensajes no entregados que jamás redactaste. Si te suena familiar, es muy probable que alguien haya conseguido la clave de
