Te sentás a registrar el dominio de tu emprendimiento, escribís el nombre que ya tenías pensado y aparece el temido cartel: «no disponible». Ya diseñaste el logo, imprimiste las tarjetas y le avisaste a tus primeros clientes, pero el .com.ar que querías tiene dueño. Tranquilidad: es mucho más común de lo que parece y casi
