Tenés 20, 40 o 60 cuentas de clientes viviendo bajo tu reventa de hosting y llegó el momento de cambiar de proveedor: te subieron el precio, el soporte no responde a tiempo, o simplemente encontraste algo mejor. El problema es el miedo real que te frena: mover todo eso a mano y que se caiga una web a mitad de migración, o peor, que se corten los correos de un cliente durante dos días. Esa mezcla de «necesito migrar» y «no puedo fallar» es la que paraliza a la mayoría de los revendedores de hosting en Argentina. La buena noticia es que una migración reseller ordenada no depende de la suerte: depende de seguir un orden.
Por qué la mayoría de las migraciones reseller salen mal
Casi todos los desastres de migración se repiten por las mismas causas. Se intenta mover todas las cuentas el mismo día en lugar de hacerlo de a una. No se avisa al cliente, así que cuando algo tarda en propagar, el primer mensaje que recibís es un reclamo. No se revisa el TTL de los registros DNS antes de arrancar, entonces el cambio tarda horas más de lo necesario. Se migra el sitio pero se olvida el correo, que suele ser lo que más dolor causa porque ahí vive la facturación y las conversaciones con clientes de tus clientes. Y por último, se cambian los nameservers antes de verificar que todo funciona del otro lado, apostando a arreglarlo «sobre la marcha».
Ninguno de estos errores es exclusivo de gente sin experiencia: le pasa a revendedores con años en esto porque la migración reseller, a diferencia de mover un solo sitio, multiplica el riesgo por la cantidad de cuentas. Por eso conviene tratarla como un proyecto con pasos fijos, no como una tarea de un fin de semana.
Paso 1: hacé un inventario completo antes de tocar nada
Antes de mover un solo archivo, armá una planilla con cada cuenta de cliente: nombre de dominio, si es .com.ar o genérico, cantidad de casillas de correo activas, motor del sitio (WordPress, tienda online, HTML estático), tamaño aproximado de la base de datos y si tiene certificado SSL activo. Este inventario es lo que te va a permitir priorizar y, sobre todo, es lo que te va a salvar si algo sale mal: sabés exactamente qué tenía cada cliente antes de tocar nada.
Aprovechá este paso para revisar también quién es el titular registrante de cada dominio .com.ar en NIC Argentina y si vos o el cliente tienen las claves de acceso al día. Es común descubrir en este momento que un dominio quedó a nombre de una persona que ya no trabaja en la empresa del cliente, y eso conviene resolverlo antes de la migración, no en medio de ella.
Paso 2: bajá el TTL de los DNS 48 horas antes
El TTL (tiempo de vida) de un registro DNS le dice a internet cuánto tiempo puede guardar en caché esa información antes de volver a consultarla. Si el TTL de un dominio está en 24 horas y vos cambiás el DNS hoy, algunos visitantes van a seguir viendo el sitio viejo durante ese día entero. La solución es simple: dos días antes de mover la primera cuenta, entrá al panel de DNS de cada dominio y bajá el TTL a 300 o 600 segundos (5 o 10 minutos). Cuando llegue el momento del cambio real, la propagación va a ser mucho más rápida para la mayoría de los visitantes.
Este paso se olvida casi siempre porque no tiene un efecto visible inmediato, pero es el que más reduce la ventana de «algunos ven la web vieja, otros la nueva» que tanto confunde a los clientes.
Paso 3: migrá de a una cuenta, no todas juntas
La tentación de migrar 40 cuentas en un fin de semana maratónico es enorme, pero es también la receta perfecta para no poder atender un problema si aparece en la cuenta 15 mientras seguís moviendo la 20. Elegí primero la cuenta de menor tráfico y menor complejidad: un sitio institucional simple, sin tienda online, es un buen conejillo de indias. Migrala completa, verificala a fondo, y recién con ese proceso probado y cronometrado pasá a la siguiente.
Armá un cronograma con dos o tres cuentas por día como máximo si el volumen es grande. Es más lento, sí, pero cada cuenta migrada con calma es una cuenta que no te va a generar un reclamo a la madrugada.
Paso 4: copiá archivos y base de datos con una herramienta de respaldo completo
No migres arrastrando carpetas por FTP a mano: usá la función de backup completo de cuenta que ofrece el panel (una copia que incluye archivos, bases de datos, configuración de correo y cron jobs en un solo paquete). Para sitios en WordPress, un plugin de migración todo-en-uno también funciona bien y es más rápido de restaurar en el hosting nuevo. Lo importante es verificar dos cosas después de restaurar: que la base de datos conecte correctamente con las credenciales nuevas y que las rutas de archivos (por ejemplo, en la configuración de subida de imágenes) apunten al dominio correcto y no a una dirección IP temporal que después vas a borrar.
- Generá el backup completo de la cuenta en el hosting de origen.
- Subilo al hosting nuevo y restauralo en una cuenta con el mismo nombre de usuario si el panel lo permite.
- Revisá el archivo de configuración de la base de datos y actualizá usuario, clave y host si cambiaron.
- Entrá al sitio por la URL temporal o IP para confirmar que carga sin errores 500 ni pantallas en blanco.
Paso 5: armá el correo en paralelo, sin cortar el que ya funciona
El correo es lo que más golpea cuando una migración sale mal, porque ahí llegan pagos, facturas y conversaciones con los clientes de tus clientes. La clave es crear las mismas casillas en el hosting nuevo con las mismas contraseñas antes de tocar el DNS del dominio viejo, y dejarlas ahí, inactivas para el público pero listas. El correo del proveedor anterior sigue recibiendo mensajes con normalidad hasta el momento del corte, así que no hay ventana de «correo caído» si hacés bien este paso.
Un truco útil: configurá el reenvío temporal de las casillas viejas hacia las nuevas durante los primeros días posteriores al cambio de DNS, para capturar cualquier mensaje que llegue a un servidor todavía en caché en algún proveedor de internet.
Paso 6: probá el sitio completo antes de mover el dominio
Nunca cambies el DNS «para ver si funciona». Antes de eso, editá el archivo hosts de tu computadora (o usá una URL temporal que te da el panel) para navegar el sitio ya restaurado en el hosting nuevo como si el dominio ya apuntara ahí. Revisá el formulario de contacto, el login del panel de administración, la pasarela de pagos si es una tienda, y que las imágenes carguen. Este es el momento de encontrar errores, no después de que el cliente te escriba.
Paso 7: recién ahí, cambiá el DNS o los nameservers
Con el sitio verificado y el correo listo en paralelo, cambiá el DNS del dominio .com.ar o genérico según corresponda. Si vos administrás los nameservers desde tu panel reseller, el cambio es directo; si el cliente tiene el dominio en otro lado, coordiná con anticipación para que lo actualice el mismo día que vos tenés todo listo del otro lado.
Paso 8: monitoreá las primeras 72 horas
Durante los tres días posteriores al cambio, revisá que el correo entrante siga llegando sin rebotes, que el sitio no tire errores intermitentes y que no haya redirecciones rotas. Este es también el momento de tener un canal directo y rápido con cada cliente migrado, para que cualquier detalle se resuelva en minutos y no se convierta en un problema de confianza.
Avisale a tus clientes con anticipación
Un mensaje simple, unos días antes, explicando que vas a mejorar la infraestructura y que puede haber una breve ventana de ajuste, cambia por completo cómo se vive la migración del otro lado. Los clientes que reciben un aviso claro casi nunca reclaman; los que se enteran porque algo dejó de andar, sí. La comunicación no es un paso opcional: es parte de la migración.
Errores comunes que alargan una migración reseller
Además de los errores de fondo que ya mencionamos, hay una serie de detalles chicos que, sumados, terminan estirando el proceso mucho más de lo necesario. Uno de los más frecuentes es no anotar las reglas de reescritura de URL personalizadas que un cliente pidió hace tiempo (por ejemplo, redirecciones de una campaña vieja): si no quedaron documentadas, se pierden en la migración y aparecen como enlaces rotos recién cuando un visitante los reporta. Otro clásico es dar por hecho que el certificado SSL se genera solo apenas se apunta el dominio nuevo, sin verificar que efectivamente se emitió y que el candado aparece correcto en el navegador.
También es común subestimar los cron jobs, esas tareas programadas que corren en segundo plano (por ejemplo, el envío automático de un backup semanal o la limpieza de una caché). Si no se migran o no se vuelven a configurar en el hosting nuevo, el cliente puede no notarlo durante semanas, hasta que un proceso que dependía de esa tarea deja de funcionar sin explicación aparente. Por eso el inventario del Paso 1 tiene que incluir explícitamente estos elementos, no solo el sitio y el correo.
Preguntas frecuentes sobre la migración de cuentas reseller
¿Cuánto tiempo lleva migrar una cuenta completa, en promedio?
Para un sitio institucional simple con pocas casillas de correo, entre 1 y 2 horas de trabajo activo suele alcanzar, sumado a las 48 horas previas de espera por el TTL bajo. Una tienda online con integraciones puede llevar media jornada completa si se hace con el cuidado que merece.
¿Qué pasa si un cliente tiene su dominio .com.ar registrado en otro lugar distinto de donde tiene el hosting?
No hay problema: el dominio y el hosting son cosas separadas. Vos migrás el sitio y el correo a la cuenta nueva, y cuando todo esté verificado, le pedís al cliente (o a quien administre ese registro) que actualice únicamente los nameservers, sin tocar nada más del registro del dominio.
¿Conviene migrar toda la cartera en un mismo mes?
No es necesario ni recomendable si el volumen es grande. Es preferible extender el proceso en varias semanas, con un ritmo de dos o tres cuentas por día como máximo, para poder atender bien cada caso y no perder de vista ningún detalle.
¿Hace falta avisar a los clientes aunque el corte de servicio sea mínimo?
Sí, siempre. Aunque técnicamente el TTL bajo reduzca la ventana de inconsistencia casi a cero, un aviso previo evita cualquier duda y refuerza la percepción de un proveedor prolijo y transparente.
Conclusión
Migrar decenas de cuentas de reseller no tiene por qué ser una apuesta. Con inventario previo, TTL bajo con anticipación, migración de a una cuenta, correo armado en paralelo y verificación antes de tocar el DNS, el proceso se vuelve predecible y hasta aburrido, que es exactamente lo que querés cuando hay clientes reales del otro lado. Cada migración bien hecha, además, es una prueba concreta de que sos el proveedor confiable detrás de la presencia .com.ar de tus clientes, y eso vale más que cualquier ahorro de tiempo por apurar el proceso.